MIS HILOS INVISIBLES
Cuando nacemos, venimos con
un hilo conductor que nos va llevando y transportando de una manera
invisible, silenciosa. Creemos ser conscientes de lo que queremos, nos creemos
dueños y señores de nuestro destino, intentamos seguir un camino, creyendo es
lo que ansiamos. De repente nos inclina en otra
dirección.
Nos saca de la ruta por la que veníamos, para llevarnos a cumplir con lo que nos toca. Tenemos que
dejarnos llevar, mientras menos resistencia pongamos mejor lo transitaremos.
En mi adolescencia se
presentaron distintas oportunidades de
viajes, intercambio de AFS, y dije: “No, no quiero alejarme de mi casa, familia y amigos”, luego salieron ofertas para Europa,
Perú y nuevamente fue un no rotundo. No
tengo espíritu aventurero, eso creía.
Terminado el secundario no tenía
idea que carrera seguir, siempre tome mis desiciones libremente. Pase dos años tratando de descubrir que estudiar, mientras hice cuanto curso
existía, a cual más loco. Desde cocina, corte y confección,
expresión creadora, gimnasia, enseñanza de las matemáticas con el método
gateneo, inglés, francés, esperanto, grafología, mecanografía, adornos navideños, etc. tirando flechas y dardos
para ver cuál podría ser mi
vocación.
Termine incursionando en yoga, viajaba
todas las semanas a BS As a recibir
clases.
Un día, mi maestro me hizo una
carta astral, me aconsejaba seguir una carrera relacionado con la
profundización del ser humano, como Filosofía, psicología, medicina, enfermería,
algo que ayudara a curar.
Decidí seguir psicología,
teníamos que hacer tres meses de pre universitario, donde nos mostraban en que
consistían las distintas carreras humanísticas. Y Antropología, arrancaba como carrera independiente, con un
programa totalmente nuevo.
El profesor Guissetti, la creo, y nos fue enamorando a muchos. Nos hizo hacer un trabajo sobre cómo, las
letras de los tangos reflejaban la cultura de la época. Ese trabajo nos atrapo,
nos ilusiono y Bue… Fue mi primer giro, me salí del carril, desvié mis estudios
de psicología y me incliné por Antropología.
A los seis meses de casada a Rubén
le sale un trabajo en el Sur, nos teníamos que separar, nos veíamos cada dos meses,
luego le toco Santa fe, después el Norte.
Definitivamente estaba viviendo lo
que por propia iniciativa no había tenido el coraje de hacerlo, alejarme de la
familia y afectos, Ese hilito conductor me fue llevando a vivir
el desapego sin darme cuenta.
A Rubén le salió
un trabajo en Venezuela, como me conoce, me dijo: “Si quieres seguirme me
sigues, yo me voy” Me fui siguiendo al amor. Quedaba todo
el resto de familia, eso significo otro duelo . El
desapego nuevamente se hacia presente. El soltar, dejar casa, familia, amigos para construir una vida juntos con Rubén y nuestros hijos.
Irnos significaba cortar el cordón umbilical con mi mama y mi gente.
Ese partir lo viví con mezcla
de alegría y nostalgia. Comprendí y entendí porque ese hilito
conductor invisible, hizo cambiar mi rumbo hacia Antropología, fue de gran
ayuda, esa vision de apertura hizo mas facil la adaptacion para insertarme en otra cultura, con otras vivencias y costumbres.
Comprendí cortar el cordón no
era cortar la comunicación, el estar lejos no era estar separados. Significo
valorar más los afectos desde la perspectiva de querernos sin necesitarnos, la
separación solo era física, las almas seguían unidas y nos ingeniamos para
estar comunicados escribiéndonos, cartas semanales y hablando por radio, el
teléfono era costoso
Fueron años maravillosos, de
mucho aprendizaje, conociendo gente extraordinaria, paisajes espectaculares,
vivencias exquisitas.
Decidí trabajar como
cosmetóloga en casa para estar con mis hijos, y poder dedicarme a ellos en
alma y vida. Mis clientas fueron mi ventana al mundo. El escuchar tantas historias de
vida fue como un master en psicologia
En la intimidad de ese cuartito, podiamos relacionarnos desde otra perspectiva, sin
tapujos desnudar nuestras almas, adentrarnos en
charlas profundas, nutritivas.
Como autodidacta comencé a
zambullirme en libros de astrología, psicología, y parapsicología.
En ese andar por la vida me
topé con personajes muy peculiares. Videntes aparecieron
de la nada. Un día estando en un negocio con mami, y una amiga, mientras ellas miraban regalitos para llevar
a Argentina, se me acerco un muchacho y charla va y charla viene, fue largando datos de mi vida. Me dijo: “
tuviste dos hijos y una perdida”, así
es, seguimos hablando y de repente acoto, perdiste a tu papa hace 4 meses, aja!, continuo
describiendo la casa de mis
padres, y de remate suelta: “ a tu hijo lo van a buscar por trabajo, pero es fuera de Venezuela”.
Entendí el mensaje que
esos hilos conductores, me hacían llegar del más allá.. o no sé cómo llamarle,
lo cierto, el mensaje era claro: “Prepárate, viene otro despegue, otra
experiencia de desapego”. Nada es casual, todo tiene una razón se ser.
En otra oportunidad me topé con otra brujita, y me dio el
siguiente mensaje: “La vida de tu hija no es aquí, es fuera de Venezuela, se va a casar
en Europa.”
Mis hilos conductores me
fueron preparando para asumir lo que venía, con mayor aceptación. Prepararme y abrirme a vivir la experiencia
que volvía a repetirse, el desapego, el desarraigo.
Nuestra vida en familia todos
juntos, siguió hasta mediados del 2000. En ese entonces, Leandro trabajaba en
Maturín y un compañero de trabajo, se arrimó hasta el, y le dijo: “ cierra esa puerta, necesito hablar contigo: Como está tu inglés? Perfecto, de
EEUU me pidieron les recomiende a alguien con tu perfil, tienes una entrevista
en Maracaibo en un mes, luego otra en
EEUU, Al mes y medio se estaba yendo a trabajar a Houston.
Mayra se graduó ese diciembre
del 2000, venia ahorrando y organizándose para perfeccionar su ingles en
Londres. En enero del 2001 partió. Cuando se despidió, conociéndola, le dije:
“ a ti Londres te atrapa. “ Me respondió: “ Hay no! Mami…
Londres la atrapo, mejor dicho el amor. A los dos meses de
estar allí, me llama: “ mami necesitare más tiempo para aprender mejor el
idioma.” En realidad había tenido
contacto con cupido.
En menos de sies meses nuestros
dos hijos abrieron sus alas y volaron lejos a construir su propio camino.
La gente me preguntaba cómo era
eso del nido vacío, sinceramente no lo sentí, tal vez me habían
preparado con anticipación. Mis clientas jugaron un papel importante en esa
etapa, eran mis amigas, llenaban mi tiempo, mi alma. No había tiempo para que mi cabecita se regodeara en las ausencias. Aprendí a disfrutar
de las presencias de ese momento, que eran mis amigas con sus historias.
Me dedique a aprender a
bailar tambores, tango, hacer cursos de
medicina naturista y psicología
En una oportunidad en uno
de esos cursos, Nos colocaron frente a
una gran hoja de papel con un lápiz, y una música para que
dibujáramos, dejándonos llevar por la melodía.
Me dejé ir, arranque por una punta y fui haciendo un gran circulo hasta
llegar al punto de origen, ese círculo, era de puras ondas. Mi dibujo no tenía
nada de arte, más simple imposible.
Al finalizar nos dijeron pónganse delante de
él y a ver que les dice su dibujo. Para mi fue un momento realmente mágico, quede
asombrada. En eso tan simple estaba reflejada mi vida, me impacto! Algo
tan sencillo, me hablo con un mensaje profundo.
Estábamos en posturas de semi loto, y fui
hablando al mismo tiempo que los
movimientos de mi cuerpo iban
acompañando lo que decía. Una gran emoción inundo mi alma y dije: “Esa ha sido y es mi vida”, ir acompasando,
abrazando, envolviendo y soltando, acompasar, abrazar, soltar, y dejar ir, sin
querer retener, ni crear dependencias, dejando ser, para que me dejen ser. Nacer, crecer y volver
al origen. Yo misma me quede impactada con lo que ese simple garabato me había
mostrado.
Y hoy sentada aquí
describiendo este dibujo, me encuentro nuevamente en Argentina, regresando a
mis raíces, a cerrar ese círculo que se llama vida.
Fuimos a Venezuela, a hacer un camino, y ahorita regresamos con un
hermoso recorrido andado, con un caudal de experiencias increíbles. Si bien
vinimos a cerrar un ciclo, al llegar aquí vuelvo a tirar flechas. Me reencontré
con la familia y amigos de siempre, me
tope con la universidad para adultos, donde concurrí a distintos cursos. y decidi dedicarme a escribir y revolver un poco las fotos.
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