LOS CAFECITOS CON
AMIGAS (11/2019)
Lidia nos
invitó a Adri y a mí a desayunar a su
casa. Nos recibió con ese amor tan natural en ella y con ricos
detalles.
Fue un compartir sabrosito, nos explayamos en distintos temas.
De repente Lidia con esa elegancia que la caracteriza, se arrima a la puerta de vidrio que da a su patio, se para frente a ella, dirige su mirada tierna hacia el jardín y comienza a narrarnos una hermosa vivencia que tuvo una mañana mientras tomaba su cafecito observando sus plantas.
De repente Lidia con esa elegancia que la caracteriza, se arrima a la puerta de vidrio que da a su patio, se para frente a ella, dirige su mirada tierna hacia el jardín y comienza a narrarnos una hermosa vivencia que tuvo una mañana mientras tomaba su cafecito observando sus plantas.
Había unos
pajaritos revoloteando por el patio, observo extasiada a unos
pichoncitos y sus progenitores revoloteando alegremente. Estos le traían comidita a su cria en sus picos, se iban y regresaban con más alimento. De repente vio a la mama en la escalera subiendo un escalón junto a su hijito. Comenzó a enseñarle a volar, aleteaba, esperando su pichoncito la copiara,
este intentaba y se trastabillaba, en
ese plan estuvo un rato, y poquito a poco fue aprendiendo a dar pasitos, cada vez un escalon mas, hasta que un día lo logró y
comenzó a volar bajito.
Luego nos narra: Con su
marido se habían ido de viaje y su hija y su pareja se quedaron en su casa. Un día, haciendo asado, con el calor del fuego, el nido que estaba en la
chimenea se cayó. Fue el origen por el cual esos pajaritos
estaban disfrutando de su jardín, en lugar de estar en su nido.
Al regresar de su casa, mientras
caminaba, esa historia tan bonita, revoloteaba en mi cabecita, ate cabos, los pájaros en distintas
oportunidades me han dejado algún mensaje, y automáticamente asocie.
Lidia y su marido están comenzando a transitar una nueva etapa en
sus vidas, las hijas se han ido a vivir con sus parejas, y justo su hija al prender fuego se cae
el nido.
Comencé a reflexionar; Esos pajaritos nos vinieron a mostrar lo que es nuestra propia historia.
Formamos nuestro nidito, lo nutrimos, lo cuidamos, con todo el amor del mundo. Parte de ese amor consiste en enseñarles a abrir sus alas y comenzar a volar.
Surgieron mis recuerdos, cuando mis hijos agarraron vuelo.
Sentí profundo amor y orgullo de haber cumplido con mi tarea. Aprendieron a volar.
Gracias Lidia por tan bella historia que me vi reflejada en ella.
Formamos nuestro nidito, lo nutrimos, lo cuidamos, con todo el amor del mundo. Parte de ese amor consiste en enseñarles a abrir sus alas y comenzar a volar.
Surgieron mis recuerdos, cuando mis hijos agarraron vuelo.
Sentí profundo amor y orgullo de haber cumplido con mi tarea. Aprendieron a volar.
Gracias Lidia por tan bella historia que me vi reflejada en ella.

Comentarios
Publicar un comentario