LA QUEJA   EN EL ADN DE LOS ARGENTINOS!!!

13-11-18

       Cada día, soy más intolerante con las quejas de los argentinos. Decidí:  NO ACEPTO MAS QUEJAS!!
      Los argentinos nos caracterizamos por ser quejosos.  Termina siendo un  deporte nacional.  En estos días he podido compartir con personas en buena situacion económica,  familias bien constituidas,  buen pasar, buenos trabajos, y apenas abren la boca, lo primero que asoman es la queja,  acto seguido, la amenaza: Me quiero ir del país, me voy a ir.
         No tienen idea lo que significa ser inmigrante,  expresan que no pueden viajar porque subió el dolar!  Me pregunto!, tienen idea a que país, van a ir?, Quien los va a recibir con el trabajo perfecto, la salud gratuita, los amigos y el gran  sueldo que les permita VIAJAR!!!
       Parece la vida pasa por viajar, van a sacrificar todo lo que tienen, sin la menor idea de adonde quieren ir. Lo que quieren es quejarse. Y abren el ministerio de la queja con esa frase!    Detras  de ella, llega una caterva de quejas y quejas sin sentido. Sinceramente   no tienen idea  lo que significa una guerra,  pasar hambre de verdad.  Por supuesto es más fácil disparar: aquí ya no se puede más vivir!   Cuando escucho esa  amenazas me quiero ir del país! Me pregunto porque no se van y dejan de amenazar con que me voy a ir.   El día que  decidimos irnos a Venezuela o regresarnos, Dijimos nos vamos y nos fuimos, nos regresamos y nos vinimos, fueron dos decisiones tomadas sin ser anunciadas, se dieron las condiciones, lo hicimos  y  ya. No hicimos responsables a nadie de nuestras decisiones. Las circunstancias se dieron y punto
       A veces  en esas amenazas:  me quiero ir del país,  va de la mano con el  quiero huir de mi mismo. Y pienso: ¨si me voy a otra parte me voy a encontrar¨,  Lamentablemente no es así. Nuestros odios, rencores, resentimientos  se van con nosotros. Pegaditos en nuestro ADN   Al llegar y encontrarnos con otra realidad que no  manejamos, y no  nos brinda lo que estamos  buscando, se vuelven a  disparar  los mecanismos de la queja.
      Nunca olvidare:  Al poco tiempo de llegar a Venezuela, año 1979,  estábamos  con un grupo de amigos de distintas nacionalidades disfrutando de un hermoso día de playa y salió una argentina con la queja de  Venezuela,  bla bla bla.  De una la pare y  dije: Estamos disfrutando de un país maravilloso que nos  abrió las puertas, nos  recibió con los brazos  abiertos. No  acepto una queja, sino te gusta te regresas y ahora nos dejas disfrutar de este momento tan sabroso,  que  sabe a gloria.  Se quedaron locos con mi reacción!  Ella respondió, cuando pueda lo hago. Efectivamente se regreso a Argentina, estuvo unos  meses y nuevamente  volvio a Venezuela  con el rabo entre las patas, pidiendo disculpas por lo que había dicho.  Al menos ese día pudimos  seguir disfrutando del contacto de la naturaleza sin una queja más.

      En otra oportunidad conversando con otra argentina, le expresaba lo sabroso que había sido degustar otros sabores frutales, como el mango,  caimito, lechoza, piña, nísperos,  De repente saltó. NO!!!!  Yo  extraño nuestras frutas!,  estas frutas no tienen STATUS,  me hace falta el durazno, la manzana, damasco,,,  aquí no se consiguen.   Por primera vez escuche que  las frutas tenían STATUS!!! Hay que ser ridícula!!  Jamás pensé  alguien  se quejara  por  falta de STATUS en las frutas!  Definitivamente el tema la queja.  

     No sabemos disfrutar  lo que tenemos, gozar del momento que nos toca. Hoy estoy aquí, disfruto esto que tengo, con  lo lindo y lo no tan lindo, nos complicamos la vida presuponiendo cosas, pronosticando e  imaginando catástrofes,   Si miramos para atrás solo tenemos mirada para  lo negro,  oscuro,  tétrico.  La vida se nos escurre entre los dedos, dejando pasar momentos únicos e irrepetibles por estar con nuestras mentes llenas de pensamientos basura, quejándonos por el solo hecho de quejarnos.  Nos dejamos llevar por algo que escuchamos y enseguida nos mimetizamos y adoptamos ese pensamiento que nos perturba. Es hora de soltar las mochilas que nos envenenan y caminar más livianitos.
Me asumo soy intolerante con las quejas, y   tambien me estoy  quejando de las quejas

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