MI MAESTRA DE CUARTO Y SEXTO GRADO!
escrito en julio 2017
escrito en julio 2017
A mediados del 2016 decidimos regresar a Argentina. Significaba desarmar casa e ir despidiéndome de los recuerdos. Hacer el duelo de una manera enriquecedora, diría casi mágica.Todo fue a parar al destinatario perfecto, mis reliquias quedaron en buenas manos. Mis libros los entregue a mis amigos de acuerdo a sus gustos.
En un rincón de esa
biblioteca me esperaba muy calladito mi misal de comunión. El se escondió hasta
último momento esperando la oportunidad de ser necesitado por mi amiga
hermana venezolana. Estuvo silencioso por muchos años, conservando
dentro suyo todas las estampitas.
Al despedirme, lo tomé en
mis manos, lo fui acariciando, comencé a pasar sus hojas. Releí la dedicatoria
de mi madrina, al mismo tiempo que tomaba fotos, no solo de la dedicatoria sino de las estampitas.
Hubo un detalle que me hizo retroceder en tiempo y espacio: Recorde y comprendi porque, mi maestra Lidia Hogans fue tan importante para mí. Siempre tenía detalles que la hacían única y diferente.
Hubo un detalle que me hizo retroceder en tiempo y espacio: Recorde y comprendi porque, mi maestra Lidia Hogans fue tan importante para mí. Siempre tenía detalles que la hacían única y diferente.
En ese misal estaban las estampitas, que las maestras entregaban a fin de año a sus alumnas, y todas
tenían escrito atrás de puño y letra mía la siguiente frase: ¨ recuerdo de mi
maestra fulanita de tal grado¨. Cuando aparecieron las de la Maestra que
marco mi vida, esa dedicatoria era de su propia letra, comenzaba: ¨ A Liliana¨
etcétera, etcétera, lo mismo hacía con cada una de sus alumnas, esto podría
ser un simple detalle, para mí era mas que un simple detalle, era una muestra más
del amor y pasión que sentía por la docencia.
En
una oportunidad haciendo un curso de reconstrucción familiar, pedían nombráramos las personas que marcaron nuestro proceso de crecimiento y además de mi familia apareció, mi maestra Lidia Hogans, ella fue vital en mi autoconocimiento y
elevación de la autoestima. Usaba un sistema de distintivos hechos con
distintas cintitas, de acuerdo si el rendimiento era bueno, distinguido o
sobresaliente. Todos los meses esa entrega se convertía en un ritual. Todas llevábamos algún distintivo. Recuerdo
perfectamente el momento en que los repartió por primera vez. Hasta ese día creía era simplemente buena alumna; sin embargo, me sorprendió al entregarme el de distinguida. Ese detalle significo un estímulo
enorme, me llevo a querer superarme para lograr el sobresaliente.
Ponía el despertador a 5 de la mañana y me levantaba como un resorte a armar mis carpetas haciendo las figuras geometricas en tinta china para que quedaran mas bonitas.
La maestra hacia actividades extracurriculares, por propia iniciativa. Ni el colegio, ni otras maestras tenían esas propuestas . Hicimos teatro, revistas, nos motivaba a crear, a desplegar nuestras habilidades, aprendimos a trabajar en equipo.
La tuve por por primera vez en cuarto grado y al llegar a sexto nos separaron. Me
tocaba con otra maestra. Sentí gran frustración, esto hizo aflorar mis capacidades para defenderme, y pelear
por lo mío, hasta lograr los objetivos.
Hable con las distintas instancias. Al fin logre las monjas me cambiaran y pasara
a disfrutar otro año más de sus clases magistrales. Si existieran más
Lidia Hogans, el mundo sería muy distinto


Comparto con vos la calidez y vocacion de la srita Lidia que yo conoci en 6to grado cuando se abrio la division del 6to c ñor la numerosas alumnas
ResponderBorrarRecordas que yo les hice un acrostico a c/ u cercano al cumple de Ana Maria que es en agosto ?
Me alegra que escribas recuerdos que guardamos de aquella epoca
Cierto es verdad!! se me habia olvidado! por casualidad tu conservas esos acrosticos, estaria bueno releerlos!!
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